Durante tres días, nuestra comunidad vivió con especial devoción el Jubileo Circulante, nos centramos en el encuentro, la oración y adoración ante la presencia real de Jesús Sacramentado.
La respuesta de la comunidad fue muy buena, numerosos fieles se acercaron el 7, 8 y 9 de septiembre a acompañar al Señor, permaneciendo junto a Él con silencio, oración, canto y profunda devoción.
Fueron días que nos dejaron un signo alentador y esperanzador. El amor suscitado ante Jesús Eucaristía nos recordó cuánto necesitamos detenernos, contemplarlo y permanecer con Él.
Por ello, agradecemos profundamente a todos quienes acogieron este llamado del Señor y regalaron parte de su tiempo para acompañarlo.
Una de las participantes explicó que le “pareció maravilloso entender el verdadero significado de un jubileo”. “Me sentía llamada a pedirlo por los difuntos, pero al vivirlo por mí, el amor y gozo recibido me sobrepasó y envió a seguir abriéndome cada vez más a las sorpresas del Señor y nuestra Iglesia”.
Otro adorador expresó que habiendo “vivido varias décadas con dolor por el retroceso de la fe cristiana católica en nuestra patria los últimos años, resulta reconfortante poder ver cómo resurge silenciosamente en nuestra parroquia la fe y el amor a Nuestro Señor Jesucristo”.
Estos testimonios expresan, de distintas maneras, lo que tantos pudieron experimentar durante el Jubileo.
Por eso, pidamos al Señor que nos anime a perseverar, a abrir las puertas de nuestra capilla y, sobre todo, a abrir cada día nuestro propio corazón a Su presencia.
Hagamos que la Adoración al Santísimo sea diaria
Desde hace unos meses, nuestra capilla abre sus puertas cada jueves para adorar al Santísimo, pero queremos invitarte a soñar con su apertura diaria.
Para hacerlo realidad, necesitamos de todos. Comprométete con una hora a la semana y ayúdanos a que Jesús Sacramentado nunca quede solo.
Porque si durante estos tres días descubrimos cuánto bien hace estar con Él, ¿por qué no seguir acompañándolo durante todo el año?

