Nuestro querido diácono José “Pepe” Zenteno Álvarez que este año cumple 30 años de servicio en nuestra parroquia Santa María de Las Condes, comparte sus sentimientos de gratitud por este nuevo aniversario parroquial.
Pepe ha sido testigo cercano de buena parte del caminar parroquial ya que llegó en 1996, con el entonces párroco, padre Julio Dutilh, y con la confirmación del entonces obispo auxiliar de Santiago, monseñor Sergio Valech.
“Recuerdo con mucha alegría y agradecimiento mi designación como diácono de Santa María de Las Condes”, expresa. Desde entonces, Pepe nos ha acompañado como diácono, siendo su servicio el de mayor antigüedad en nuestra parroquia.
Desde que llegó, hubo algo que llamó especialmente su atención: la participación y el compromiso de los laicos.
“La Parroquia era muy acogedora y con una rica y entusiasmante vida comunitaria y con un sello muy familiar y de servicio a los más necesitados”, afirma.
Si bien, los tiempos han cambiado, Pepe reconoce que hay una característica esencial permanece, “la identidad como expresión de Iglesia que camina en salida para servir y acompañar”.
Recuerdos que permanecen
Son muchos los recuerdos que José guarda de estos años. Entre ellos, destaca especialmente uno de sus primeros servicios: “que recuerdo con gran cariño y fue establecer, con el grupo de matrimonios monitores, la celebración de la Misa de la Familia”.
En esa experiencia tuvo un papel fundamental su esposa, Anita con la que ya lleva 62 años de matrimonio. Ella dio a esa instancia “un sello de vivencia y testimonio familiar”.
Una vocación que invita a servir con alegría
“Han pasado muchos años en el servicio al Señor Jesús y a mis hermanos. Puedo decir que amo a la Iglesia y doy gracias a Dios el haber tenido el gran regalo de poder amar y servir a cada persona que Dios ha puesto en mi camino. Con ellos puedo decir: ‘esta es mi Parroquia’”, expresa Pepe.
“Las personas que he podido servir, a través de todos estos años, me han enseñado a ser muy respetuoso de la realidad de fe y formas propias de hacer vida, con generosidad y sencillez, lo que creen y practican”, afirma.
Desde su propia experiencia, muy cerca de cumplir 50 años de ordenación diaconal, José reconoce que uno de los grandes aprendizajes de estos años ha sido comprender que el servicio cristiano es un camino que siempre invita a crecer.
“Lo más hermoso ha sido descubrir que el mayor desafío es crecer en el amar y servir con alegría, caminando junto a otros y haciendo realidad la ‘Iglesia en salida’ que el mundo necesita”.
“Dios me ha querido enseñar caminos nuevos para proyectar mi ministerio de servicio. También a practicar un acompañamiento evangelizador, más cercano y más de acuerdo a los tiempos que vivimos en la Iglesia y en el mundo”, asegura.
Los próximos 50 años nos pertenecen
Al celebrar un nuevo aniversario parroquial, nuestro diácono José Zenteno envía un entusiasta mensaje: “Los próximos 50 años les pertenecen y el Señor y su Iglesia les llaman a construir un mundo más digno de Dios y de la nueva humanidad”.
“Un gran abrazo para toda la comunidad parroquial. El Señor Jesús y María nuestra Madre del cielo, bendigan a nuestro párroco, padre Carlos Irarrázaval; mis hermanos diáconos, Samuel Mujica y Javier González; nuestro vicario parroquial, padre Aldo Coda y a todos que caminamos juntos en la fe y en la vida”.