Este sábado 22 de agosto, entre las 10:30 y las 12:30 horas, nuestro párroco, padre Carlos, se reunirá con los ministros extraordinarios de la Comunión para vivir un encuentro fraterno, compartir experiencias y disponer juntos de un momento de oración.
La jornada será una oportunidad para encontrarse, conversar sobre la experiencia de este importante servicio y, especialmente, renovar y profundizar el compromiso de quienes colaboran en la distribución de la Sagrada Comunión.
Gran parte de los ministros ha participado en los cursos de formación que se han ofrecido durante este tiempo, buscando seguir creciendo en la comprensión de la Eucaristía y en el significado de este servicio que la Iglesia les confía.
La formación no solo entrega herramientas, sino que también permite volver al corazón de la misión: servir al Señor y a la comunidad con mayor conciencia, amor y disposición.
“Me permitió darme cuenta de lo valiosa que es la Misa”
Entre los nuevos ministros se encuentra Hernán Rodríguez, quien compartió lo que significó para él participar en la formación impartida por el padre Javier Barros, durante julio.
“Me hizo ver el sentido profundo que tienen los distintos momentos de la Eucaristía, que van mucho más allá de un rito al que asisto regularmente. Que la liturgia es la manera de vivir hoy lo que la Iglesia enseña", expresó Hernán.
"Ya en la primera conferencia tuve claro que celebrar la Pasión de Jesús es celebrar mi propia redención. Esto, para mí, fue muy fuerte; no lo había visto necesariamente así", agregó.
El padre Barros "hizo una exposición magnífica que me permitió comprender la grandeza de la Palabra, que se expresa en acontecimientos, y son los acontecimientos pascuales los que celebramos en la Misa. En suma, las cuatro exposiciones me permitieron darme cuenta de lo valiosa que es la Misa y, por lo mismo, uno no debe perdérsela nunca”, precisó Hernán.
El testimonio de este nuevo ministro extraordinario de la Comunión da cuenta que profundizar en la liturgia puede transformar también la manera de vivir la propia fe.
Que este camino de formación y encuentro siga ayudándonos a comprender que servir en torno al altar es, ante todo, una invitación a vivir con mayor profundidad el misterio de Cristo y a ponerlo en el centro de nuestra vida comunitaria.