En agosto, la Iglesia en Chile celebra el Mes de la Solidaridad, inspirada en el testimonio de san Alberto Hurtado, quien nos enseñó a descubrir el rostro de Cristo en quienes más necesitan de nuestro amor y cercanía. Siguiendo su ejemplo, durante este mes queremos reunirnos como comunidad para poner en las manos del Señor nuestras principales intenciones: las familias, nuestros difuntos y los enfermos, confiando en que la oración también es una forma concreta de vivir la caridad.
Cada martes celebraremos una Eucaristía con una intención especial, invitando a toda la comunidad a participar y a encomendar a quienes llevan en el corazón.
Martes 11 de agosto, 20:00 hrs. – Misa de la Familia
La familia fue uno de los pilares en la formación de san Alberto Hurtado. En esta Eucaristía rezaremos por todas las familias de nuestra comunidad, para que crezcan en el amor, la unidad y la fe. Invitamos especialmente a los matrimonios que celebraron su aniversario durante agosto a renovar sus promesas y recibir una bendición especial.
Martes 18 de agosto, 20:00 hrs. – Misa por los Difuntos
En la memoria litúrgica de san Alberto Hurtado, nos reuniremos para recordar con esperanza a quienes han partido a la Casa del Padre. El santo chileno nos enseñó que la caridad trasciende el tiempo y que la oración por nuestros seres queridos es una expresión de amor y esperanza cristiana. En esta Eucaristía encomendaremos sus vidas al Señor, confiando en la promesa de la Resurrección y pidiendo también consuelo para sus familias.
Recuerda llevar una flor para recordar a tus familiares y amigos.
Martes 25 de agosto, 20:00 hrs. – Misa por los Enfermos
Siguiendo el ejemplo de san Alberto Hurtado, que supo acercarse con ternura a quienes sufrían, en esta celebración pondremos en oración a los enfermos, a quienes viven momentos de fragilidad y a sus familias. También rezaremos por quienes los cuidan y acompañan cada día.
Antes de llegar al templo, te invitamos a pensar en tres personas: una familia que necesite esperanza, un ser querido difunto que quieras encomendar al Señor y un enfermo que requiera fortaleza. Trae sus nombres en el corazón y preséntalos en el altar. Que el ejemplo de san Alberto Hurtado nos anime a vivir una fe que se hace oración, servicio y amor concreto hacia los demás.