Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Por cada uno de los dones del Espíritu Santo, se encendió una vela acompañada de una profunda reflexión, que ayudó a entrar en un clima de oración y apertura e la Fiesta de Pentecostés.
En la Misa del domingo 24 de mayo a las 12:00 horas, el padre Aldo Coda, profundizó en el significado del Espíritu Santo como viento y fuego de Dios: un soplo que da vida, anima y fortalece, y un fuego que no destruye, sino que abraza el corazón del hombre.
Nuestro Vicario parroquial destacó que el gran signo de Pentecostés es la unidad, pues personas de distintas lenguas y pueblos lograron comprender un mismo mensaje: las maravillas de Dios y el anuncio de Jesucristo.
El padre Aldo también invitó a preguntarse de qué hablamos en nuestra vida cotidiana y cómo el Espíritu Santo actúa hoy en cada corazón, regalando sus dones para vivir la misión que Cristo nos encomienda: anunciar un Reino de paz, amor y esperanza.
Al finalizar la Eucaristía el padre Aldo explicó el profundo significado del cirio pascual, que acompañó a la comunidad durante los 50 días de Pascua y que luego fue trasladado hasta el bautisterio.
Él recordó que esta luz, signo de Cristo resucitado, acompaña la vida del cristiano desde el Bautismo hasta el momento de partir a la Casa del Padre, iluminando todo el camino de la fe.
Permanezcamos en oración, para que el Espíritu Santo continúe impulsando con fuerza la misión evangelizadora en medio de la gran ciudad y siga renovando nuestros corazones con sus dones y su paz.