El domingo 24, fiesta de la Ascensión del Señor, celebramos también los 30 años de sacerdocio de nuestro párroco, el padre Carlos Irarrázaval E.
Fue una celebración marcada por la gratitud, la cercanía y el cariño de toda la comunidad, que llegó hasta el templo para dar gracias a Dios por la vida y vocación de quien, durante tres décadas, ha dedicado su ministerio a anunciar el Evangelio y conducir a tantos hacia el encuentro con Cristo.
En la Eucaristía de las 12:00 horas participaron el padre Aldo Coda, diáconos y un seminarista, en un ambiente de verdadera fiesta espiritual con al presencia de feligreses, amigos, familiares y la madre de nuestro párroco.
Durante su homilía, el padre Carlos recordó que fue precisamente en la fiesta de la Ascensión cuando fue consagrado sacerdote, hace 30 años. Señaló que toda vocación nace primero en el bautismo y que el sacerdocio es, ante todo, un servicio para ayudar a otros a encontrarse con Dios, por lo que su “tarea y vocación sacerdotal está en ponerle a cada uno en el corazón a Dios”, expresó.
Luego de la comunión Eucarística, se presentó un emotivo video con imágenes de su vida, en especial de su vocación sacerdotal y el saludo de personas que lo han conocido en sus distintos servicios pastorales. Entre ellos, destacaron los mensajes del Cardenal Fernando Chomali y de la Priora del Carmelo San José.
Luego de la Misa, la celebración continuó con un fraterno compartir preparado con mucho cariño y generosidad por un grupo de señoras de la comunidad, cuyo servicio permitió prolongar este ambiente de alegría, encuentro y acción de gracias.
Damos gracias al Señor por el ministerio del padre Carlos, por su entrega fiel y por seguir siendo, en medio de nuestra comunidad, un pastor cercano que nos anima constantemente a buscar, amar y seguir a Cristo.