Con profunda recogimiento y fe, las personas mayores y hermanos que atraviesan momentos de enfermedad, se acercaron con humildad al sacramento de la Unción de los Enfermos el pasado sábado 25 de abril.
Llevando en el corazón sus dolores y preocupaciones, se dispusieron a encontrarse con la misericordia y la fortaleza del Padre quien regaló consuelo, paz y una renovada esperanza.
La celebración estuvo acompañada por algunos familiares, quienes con amor y recogimiento, hicieron de este momento un verdadero signo de comunión y cuidado, reflejando el rostro cercano de la Iglesia que acompaña y sostiene.
Fue una jornada que quedará en el corazón de la comunidad como un testimonio vivo de fe, donde el dolor fue abrazado por la gracia y transformado en esperanza.