En este día en que la Iglesia celebra a San José Obrero, volvemos la mirada a quien conoció de cerca la realidad del trabajo humano. San José sostuvo a la Sagrada Familia con el fruto de sus manos, convirtiéndose en modelo de humildad, responsabilidad y entrega.
A la luz de su testimonio, vale la pena recordar que el trabajo no solo transforma el mundo, sino también el corazón del hombre: lo hace crecer, lo dignifica y le permite realizarse plenamente.
Por eso, encomendamos a San José a todos los trabajadores, a quienes buscan empleo y a quienes viven con esfuerzo su vocación en medio de la vida cotidiana. Que su ejemplo silencioso y fiel nos enseñe a trabajar con amor, esperanza y confianza en Dios.
En este contexto, y en el marco del Día del Trabajo, este viernes 1 de mayo viviremos una jornada especial, marcada tanto por el descanso como por la oración y el sentido dignificante del trabajo humano.
Te recordamos que:
Celebraremos la Eucaristía de las 20:00 horas. (No habrá Misa de 8:10 horas)
No habrá atención de la oficina parroquial.
La Iglesia nos invita en este día a elevar la mirada y reconocer el valor del trabajo como camino de dignidad. Cada esfuerzo cotidiano es una forma concreta de construir el bien común y colaborar con la obra de Dios.
Encomendemos a San José a todos los trabajadores, a quienes buscan empleo y a quienes viven con esfuerzo su vocación en medio de la vida cotidiana. Que su ejemplo silencioso y fiel nos enseñe a trabajar con amor, esperanza y confianza en Dios.