Cada 16 de julio, miles de fieles reciben o renuevan el Escapulario de la Virgen del Carmen, uno de los signos más antiguos y queridos de la espiritualidad mariana.
Su origen se remonta al 16 de julio de 1251, cuando, según la tradición carmelitana, la Virgen María se apareció a San Simón Stock y le entregó el escapulario como signo de su protección y del compromiso de vivir una auténtica vida cristiana.
Desde entonces, generaciones de creyentes lo llevan con fe, como un recordatorio permanente de la presencia maternal de María y del llamado a seguir a Jesucristo.
En este año en que la Iglesia celebra el Centenario de la Coronación Pontificia de la Virgen del Carmen como Madre, Reina y Patrona de Chile, el escapulario adquiere un significado aún más profundo.
Recibirlo es ponerse bajo el manto protector de la Virgen y renovar la confianza en aquella que acompaña a sus hijos en cada etapa de la vida.
Conoce algunas curiosidades sobre este sacramental:
Fuente: Carmelitas.es