Cuarenta días después de la Navidad, la Iglesia celebra la Fiesta de la Presentación del Señor que, según la tradición judía, fue el momento en que María y José llevan al niño Jesús al Templo de Jerusalén.
Con este hecho, la Iglesia también recuerda la purificación de la Santísima Virgen María, tras haber dado a luz al Salvador. Por ello, la liturgia del 2 de febrero está marcada por la luz, la espera cumplida y la fidelidad silenciosa.
Fiesta de la Luz y de las Candelas
Esta solemnidad es conocida popularmente como la Fiesta de la Candelaria, llamada así porque Jesús es reconocido como Luz que ilumina a las naciones, por lo tanto, las candelas (velas) recuerdan que Cristo es luz que disipa toda oscuridad.
En honor a ello, se celebra a Nuestra Señora de la Candelaria cuyo devoción se originó en Tenerife, España. Según la tradición, en el año 1392 la Virgen se apareció a dos aborígenes de las Islas Canarias. Al avanzar hacia un barranco, el ganado se detuvo y uno de ellos descubrió una imagen de madera de una mujer que sostenía una vela en la mano izquierda y al Niño Jesús en el brazo derecho, quien llevaba un pequeño pajarito de oro. Era, sin duda, la Virgen María con su Hijo, Luz del mundo.
Una fiesta con identidad chilena
En Chile, la Fiesta de la Candelaria se vive con especial fuerza y devoción popular en lugares como Copiapó, San Pedro de la Paz, Chanco y Carelmapu. En estas celebraciones, la fe se expresa a través de la oración, las peregrinaciones y los bailes religiosos, que transmiten una religiosidad profundamente enraizada en la historia y la identidad del pueblo.
El documental “Tesoros del Pueblo” invita a conocer de cerca cómo se vive la Fiesta de la Virgen de la Candelaria en Copiapó, mostrando el testimonio vivo de fieles, devotos y comunidades del norte de Chile que, generación tras generación, mantienen encendida esta tradición mariana.
Mira este documental y conoce cómo la luz de Cristo y nuestra Madre siguen encontrándose con su pueblo:
