La Iglesia celebra a Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia y patrono de los estudiantes, reconocido como uno de los más grandes filósofos y teólogos de la historia.
Autor de la Suma Teológica, su pensamiento, movido por un profundo amor a la Verdad, sentó las bases de la teología sistemática y marcó de manera decisiva el diálogo entre fe y razón, convirtiéndolo en un referente permanente para la filosofía y la teología, y merecedor de títulos como Doctor Angélico y Doctor Común, que reflejan la profundidad y vigencia de su legado.
Tomás nació en Roccasseca, en la región del Lacio (Italia), en 1225, en el seno de una familia influyente del Imperio de Federico II. Desde muy pequeño fue confiado a los monjes de Montecassino, donde se hizo una pregunta fundamental y decisiva: ¿Quién es Dios?
Al descubrir el pensamiento de Aristóteles y la Orden de Predicadores (dominicos) comprendió que el estudio, vivido desde la pobreza evangélica y al servicio de la predicación, podía ser un auténtico camino de santidad.
Fue discípulo de San Alberto Magno, se ordenó sacerdote y pronto destacó como maestro. Su claridad, originalidad y profundidad hicieron que su fama se extendiera rápidamente por toda Europa.
Murió en 1274, en la abadía de Fossanova, dejando tras de sí una obra monumental y un testimonio de humildad radical ante el misterio de Dios.
Te invitamos a conocer algunos datos sobre él en las siguientes imágenes:
Fuente: Dominicos.org