El miércoles 7 de enero, se realizó un fraterno encuentro entre los voluntarios que participaron en la Misión Territorial.
El principal objetivo de este encuentro fue agradecer la disposición, el cariño y el compromiso de cada uno de los voluntarios (niños, jóvenes, adultos y personas mayores) que hicieron posible esta misión destinada a acoger a los nuevos feligreses que anteriormente pertenecían a la parroquia San Vicente Ferrer.
En un primer momento, el padre Carlos expresó su gratitud por el servicio prestado en este apostolado tan significativo para la vida parroquial. De manera especial, expresó su reconocimiento a quienes colaboraron en la organización de esta Misión.
Un alentador resultado
Pedro Trebilcock, uno de los organizadores, presentó un informe con los resultados de la misión, destacando que un 64% de los hogares visitados, recibieron el folleto informativo y el libro de oraciones; un resultado que fue valorado como muy positivo y alentador para futuras iniciativas.
También hubo espacio para los testimonios, donde los voluntarios compartieron su experiencia y lo que el Señor les quiso decir a través de esta misión.
Entre las reflexiones más significativas, se destacó que salir al encuentro de los hermanos enriquece profundamente, que muchas veces no somos nosotros quienes vemos los frutos, y que incluso un sencillo libro de oraciones puede convertirse, más adelante, en un apoyo clave en momentos difíciles.
Además, se propusieron diversas mejoras e ideas para una próxima experiencia misionera, que se amplíe a otros sectores, incluso dentro del mismo territorio parroquial, como una forma de acercarse a quienes se sienten más alejados y necesitan saberse invitados.
El encuentro concluyó con un profundo sentimiento de gratitud y esperanza, agradeciendo con especial cariño a cada voluntario por ofrecer su tiempo y sus talentos y confiando a Santa María el camino que se abre para seguir anunciando, como comunidad, el amor del Señor.