El domingo 11 de enero, la Iglesia celebra el Bautismo de Jesús en el río Jordán por San Juan Bautista.
En esta ocasión, Jesús entró en su ministerio y encontró a sus primeros discípulos, San Juan proclamó a Cristo el Cordero de Dios, cuyo camino había preparado, y se manifestó la naturaleza de la Trinidad. Estos relatos se pueden encontrar en los evangelios de Mateo 3: 13-17, San Marcos 1: 9-11 y Lucas 3: 21-22
1. Dios se manifiesta como Trinidad
En el Jordán, Dios se deja ver como comunión de amor, es una experiencia concreta donde el cielo se abre y Dios se acerca a la humanidad.
2. Jesús asume nuestra condición de pecado
A pesar de no tener pecado, Jesús acepta ser bautizado por Juan. Así inaugura su misión como el Cordero de Dios que carga con el pecado del mundo y nos muestra que el camino de la salvación pasa por la humildad y la obediencia al Padre.
3. Las aguas quedan santificadas
Al entrar en el Jordán, Jesús transforma el sentido del agua: ya no es solo signo de purificación. El agua bautismal será lugar de encuentro con el Espíritu, puerta de entrada a la vida nueva y signo de que los cielos, cerrados por el pecado, han vuelto a abrirse para todos.
4. Y tú… ¿Celebras tu bautismo?
El Bautismo del Señor ilumina también nuestro propio bautismo. En él, cada cristiano es llamado hijo amado de Dios, miembro de Cristo y templo del Espíritu Santo.