Un triste despertar tuvimos el martes 6 de enero al enterarnos que objetos litúrgicos fueron robados desde la Catedral de Santiago, hecho que el obispo auxiliar de Santiago, Monseñor Alberto Lorenzelli calificó como doloroso y preocupante.
Según señaló Mons. Lorenzelli, forzaron candados, cadenas, sistemas de seguridad y sustrajeron candelabros y otros signos litúrgicos, varios de ellos de plata y con una larga historia vinculada a la fe y a la vida eclesial.
Enterados del hecho, la Catedral realizó la respectiva denuncia para que se realizarán las investigaciones correspondientes.
El Obispo Auxiliar expresó que además de un valor patrimonial, los objetos poseen un valor espiritual. “Es muy doloroso que hoy también en nuestras iglesias no podamos tener esa tranquilidad y esa seguridad para que las personas puedan venir a rezar, puedan venir a ofrecer aquí inquietudes, esperanzas y dolores porque siempre vivimos signos de gran inseguridad y preocupación”.
Asimismo, Mons. Lorenzelli pidió estar atentos ante una eventual comercialización de esos objetos en el mercado informal y colaborar con información que permita su recuperación.
La Catedral Metropolitana, primer templo religioso establecido en el trazado original de Santiago tras su fundación en 1541, fue consagrada como Catedral en 1561 y declarada Monumento Histórico en 1951.
Su cuidado y protección es una tarea compartida, que involucra memoria, fe y compromiso con la historia viva de nuestra ciudad.

