La mañana del Jueves Santo, día en que recordamos la institución de la Eucaristía, se celebra un signo muy importante para la Iglesia: la Misa Crismal.
Esta Eucaristía tiene lugar en la catedral de cada diócesis y participan Obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y fieles. Es un signo vivo de unidad, donde el Pueblo de Dios se reúne junto a sus pastores para contemplar el misterio de una Iglesia que camina unida, servidora y misionera.
En la Misa Crismal hay dos momentos significativos:
1.- La renovación de las promesas sacerdotales, donde los presbíteros vuelven a decir “sí” a la llamada que un día recibieron, renovando su compromiso de vivir en comunión con su obispo, anunciar con fidelidad la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos y servir con amor a su comunidad.
2.- La consagración del Santo Crisma y la bendición de los óleos, que serán utilizados a lo largo de todo el año en las personas que se acercan a recibir los sacramentos.
La Misa Crismal es una invitación a redescubrir la riqueza de los sacramentos y a agradecer la gracia viva de Dios en medio de su pueblo.
Conoce más sobre el significado de cada signo en las siguientes imágenes: