Cada 19 de marzo la Iglesia celebra la solemnidad de San José, el esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús, una figura discreta pero profundamente decisiva en la historia de la salvación.
Los Evangelios lo presentan como un hombre justo, descendiente del rey David y trabajador humilde que ejercía el oficio de carpintero en Nazaret. Fue elegido por Dios para recibir a María como esposa y asumir la misión de cuidar y educar a Jesús, participando así de manera única en el misterio de la Encarnación.
Aunque en la Sagrada Escritura no se registra ninguna palabra suya, su vida habla con fuerza a través de sus obras.
Su celebración posee un carácter especial dentro del calendario litúrgico. Si bien, ocurre en pleno tiempo de Cuaresma (marcado por el silencio, la penitencia y la sobriedad) la Iglesia la celebra con la dignidad propia de una solemnidad.
Por ello, en la Misa se canta el Gloria, se utilizan textos litúrgicos propios y el tono celebrativo se hace más visible, recordando la grandeza de la misión que Dios confió a este santo.
Te invitamos a conocer algunas virtudes y características de quien fue reconocido como patrono de las familias, de los trabajadores y de la buena muerte: