En medio del tiempo de penitencia y preparación espiritual, viviremos un momento especial de esperanza: el Domingo Laetare, que este año se celebrará el 15 de marzo.
El nombre Laetare proviene de la antífona de entrada de la Misa de este día, que comienza con las palabras en latín “Laetare Jerusalem” (“Alégrate, Jerusalén), un llamado a la alegría dirigido a todo el pueblo de Dios. La Iglesia recuerda así que, incluso en el esfuerzo de la conversión, la esperanza cristiana nunca desaparece.
Los signos visibles que lo distinguen dentro de la Cuaresma es el color rosado de las vestiduras litúrgicas, que reemplaza por un día al morado propio del tiempo penitencial; el uso del órgano y también una mayor decoración del altar, gestos que expresan que la Pascua ya comienza a asomarse en el horizonte.
El Domingo Laetare es como un respiro en el camino cuaresmal, una invitación a recordar que la penitencia y el esfuerzo espiritual tienen sentido porque conducen a la alegría del encuentro con Cristo resucitado.
Vive a la Eucaristía dominical y sigamos caminando con esperanza, renovando el corazón y preparando el alma para la gran celebración de la Pascua.