Cada Cuaresma nos recuerda que la fe también se vive en gestos concretos de amor y solidaridad. Por eso, la Iglesia nos invita a participar en la Campaña Cuaresma de Fraternidad, una iniciativa que busca transformar pequeños actos de renuncia en ayuda real para quienes más lo necesitan.
Este año, la campaña sigue poniendo su atención en las personas mayores bajo el lema: “Bienaventurados los viejos, porque en ellos habita la memoria, sabiduría y futuro”.
Reconozcamos en ellos un verdadero tesoro para nuestras comunidades, valorando su experiencia, su fe perseverante y el testimonio de vida que transmiten a las nuevas generaciones.
Esta campaña busca promover una mayor cercanía, cuidado y valoración de quienes han recorrido más camino.
Una forma concreta de sumarse es a través de la tradicional alcancía de Cuaresma de Fraternidad, un signo sencillo que llevamos a nuestros hogares para que, durante estos cuarenta días, podamos transformar nuestras renuncias materiales en gesto de amor y compromiso.
Las alcancías están disponibles para ser retiradas en el templo al asistir a Misa o en la secretaría parroquial. Un pequeño gesto que, vivido con fe, puede transformarse en una gran expresión de fraternidad.
