El Papa León XIV ha titulado su primer mensaje para la Cuaresma “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”. Con estas palabras, el Santo Padre traza un camino claro para vivir este tiempo: volver a poner a Dios en el centro y aprender a escuchar.
Desde el inicio recuerda que “la Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”. Este itinerario, explica, comienza cuando “nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu”.
También nosotros, como comunidad parroquial, estamos llamados a acoger esta invitación y recorrer juntos este camino de renovación interior.
Escuchar: el primer paso de la conversión
El Papa subraya que toda conversión auténtica nace de la escucha. No se trata simplemente de oír, sino de abrir espacio interior a la Palabra de Dios y al clamor de quienes sufren.
“Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu”.
Además, afirma que “la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”. La escucha no es solo un acto espiritual; es una actitud profundamente humana que transforma nuestras relaciones y nuestra vida comunitaria.
Recordando el pasaje del Éxodo, el Santo Padre señala que Dios mismo es un Dios que escucha: “Yo he visto la opresión de mi pueblo (…) y he oído los gritos de dolor” (Ex 3,7). Escuchar el clamor de los pobres y de quienes sufren forma parte esencial del camino cuaresmal.
Ayunar: educar el deseo y purificar el corazón
Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno es la práctica concreta que dispone el corazón para acoger la Palabra.
El Papa explica que el ayuno “constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios” y ayuda a discernir y ordenar nuestros “apetitos”, manteniendo viva el hambre y la sed de justicia.
Pero el Santo Padre amplía el sentido tradicional del ayuno e invita a que alcance también nuestras palabras y nuestras relaciones:
“Me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta (…) la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”.
Renunciar a las palabras hirientes, evitar el juicio fácil, aprender a medir lo que decimos y cultivar la amabilidad en la familia, en el trabajo, en las redes sociales y en nuestras comunidades cristianas son formas concretas de vivir esta llamada.
Juntos: una conversión con dimensión comunitaria
La Cuaresma no es un camino individualista. El Papa recuerda que “pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno”.
Nuestras parroquias, familias y comunidades están llamadas a realizar un camino compartido, donde la escucha de la Palabra y del clamor de los pobres se convierta en forma de vida común.
El Santo Padre nos anima a pedir la gracia “de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados”. Asimismo, nos invita a comprometernos para que nuestras comunidades “se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida”.
Este primer mensaje cuaresmal de León XIV nos recuerda que la conversión no se limita al ámbito personal. Abarca nuestro modo de hablar, de escuchar y de vivir en comunidad.
Que en nuestra parroquia acojamos esta invitación con generosidad. Que aprendamos a escuchar más, a ayunar con sentido y a caminar juntos hacia la Pascua, construyendo comunidades donde el amor de Cristo se haga visible.
Fuente:
Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma 2026, “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, 5 de febrero de 2026.