Siete claves para comprender y vivir la Cuaresma



Viernes 20 de Febrero, 2026



Una invitación a profundizar juntos en este tiempo de conversión y preparación para la Pascua

Si vemos el altar revestido de morado, si escuchamos hablar de conversión, ayuno y oración, sabemos que estamos en Cuaresma. Pero ¿comprendemos realmente qué significa este tiempo? ¿Sabemos por qué la Iglesia lo propone cada año y qué espera de nosotros?

La Cuaresma no es simplemente una etapa previa a la Semana Santa. Es un camino espiritual que nos prepara para celebrar el misterio central de nuestra fe: la Pascua del Señor. Es un tiempo fuerte de renovación interior, una oportunidad concreta para volver a Dios con mayor decisión.

Queremos detenernos en siete aspectos fundamentales que nos ayudarán a vivir este tiempo con mayor profundidad y conciencia, como comunidad que camina unida hacia la Pascua.

1. ¿Cómo estamos llamados a vivir la Cuaresma?

La Iglesia nos invita a revisar nuestra vida, a volver el corazón al Señor y a prepararnos interiormente para la Pascua. No se trata solo de cumplir prácticas externas, sino de permitir que Dios transforme nuestro interior.

Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica:

“El tiempo de Cuaresma tiene por finalidad preparar a los catecúmenos para la celebración del misterio pascual y renovar a los fieles en la preparación de la Pascua” (CEC 1095).

 

2. ¿De dónde viene el nombre Cuaresma?

La palabra «Cuaresma» proviene del latín quadragesima, que significa “cuarenta”. Hace referencia a los cuarenta días de preparación para la Pascua, en recuerdo de los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto antes de comenzar su vida pública (cf. Mt 4,1-2).

En la Sagrada Escritura, el número cuarenta simboliza un tiempo de prueba, purificación y encuentro con Dios.

 

3. ¿Cuándo empieza y termina este tiempo?

La Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y se extiende hasta la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo, por la tarde.

Son cuarenta días —sin contar los domingos— que culminan con el inicio del Triduo Pascual, el corazón del año litúrgico.

 

4. ¿Cuáles son los pilares de la Cuaresma?

La tradición de la Iglesia nos propone tres pilares fundamentales: oración, ayuno y limosna.

Jesús mismo los presenta en el Evangelio (cf. Mt 6,1-18):

  • Oración, para fortalecer nuestra relación con Dios.

  • Ayuno, para aprender a ordenar nuestros deseos y renunciar a lo que nos aleja del Señor.

  • Limosna, para vivir la caridad y abrir el corazón a las necesidades de los demás.

No son prácticas aisladas, sino expresiones concretas de una misma conversión.

 

5. ¿Qué podemos hacer para vivir bien este tiempo?

Podemos comenzar trazándonos propósitos concretos y realistas. Dedicar más tiempo a la oración diaria. Participar con mayor frecuencia en la celebración de la Eucaristía. Acercarnos al sacramento de la Reconciliación. Practicar pequeños sacrificios ofrecidos con sentido. Comprometernos en gestos concretos de caridad.

La Cuaresma es una oportunidad privilegiada para volver a lo esencial y preguntarnos qué necesita cambiar en nuestra vida para acercarnos más al Señor.

 

6. ¿Por qué se usa el color morado?

El color morado es signo de penitencia, conversión y preparación. En la tradición litúrgica expresa recogimiento y espera. Nos ayuda a recordar que estamos en un tiempo especial de revisión interior y de preparación para la alegría pascual.

 

7. ¿Por qué los viernes de Cuaresma son importantes?

Los viernes tienen un significado particular porque recordamos la Pasión del Señor. Por eso, durante la Cuaresma, la Iglesia nos invita de manera especial a vivir el espíritu penitencial en ese día.

El Código de Derecho Canónico señala:

“Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne” (CIC, can. 1251).

Más allá de la norma concreta, el sentido profundo es unirnos al sacrificio de Cristo y vivir ese día con mayor recogimiento, oración y caridad.

La Cuaresma no es un tiempo triste, sino un camino de esperanza que nos conduce a la Pascua. Como comunidad, estamos llamados a recorrerlo con decisión y confianza, sabiendo que el Señor siempre nos ofrece una nueva oportunidad de conversión.

Que vivamos este tiempo con el corazón dispuesto y nos preparemos juntos para celebrar la Pascua con alegría renovada.

 

 

Fuentes:

– Catecismo de la Iglesia Católica
– Código de Derecho Canónico
– Evangelio según san Mateo 4,1-2; 6,1-18



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