Con la celebración del Miércoles de Ceniza en Santa María de Las Condes, iniciamos juntos un nuevo tiempo de gracia. No es solo parte del calendario litúrgico, sino una verdadera oportunidad de conversión.
Como nos recordó el Padre Gonzalo Franco en su homilía:
“El Evangelio nos marca el camino que la Iglesia nos propone recorrer cada uno de nosotros como camino cuaresmal.”
Cada año nos preguntamos qué propósitos haremos. Pero el Evangelio ya nos ofrece un itinerario claro. Jesús nos habla de tres acciones concretas: “Cuando des limosna, cuando ores y cuando ayunes.”
Tres palabras que marcan el rumbo de nuestra Cuaresma.
Intensifiquemos nuestra oración
En su homilía, el Padre insistió con fuerza: “Intensifiquemos nuestra oración”.
En el hemisferio sur, el inicio de la Cuaresma coincide con el comienzo del año laboral y escolar. Volvemos al ritmo vertiginoso de siempre y, muchas veces, lo primero que sacrificamos es el tiempo con Dios. Por eso esta invitación es tan concreta: detenernos, reorganizar nuestras prioridades y decirle al Señor que queremos fortalecer nuestra relación con Él y estar más cerca en lo cotidiano.
Cada uno puede encontrar su propio camino de oración: rezar el rosario, meditar el Evangelio, participar en la adoración, orar en familia o dedicar unos minutos diarios al silencio interior. Lo importante es decidirnos.
Cuando nuestra relación con Dios se nutre en la oración, lo encontramos con mayor claridad en cada momento del día.
Limosna que se convierte en caridad
Jesús nos dice:
“Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha.”
La limosna no es solo ayuda material. Es caridad. Es actitud. Es respeto. Es amor concreto.
Y el Padre nos hizo una invitación muy clara: “Me gustaría que nos hagamos el propósito de vivir la caridad partiendo por casa.”
¡Qué desafío tan actual! A veces ayudamos con facilidad fuera, pero descuidamos el trato en nuestro propio hogar. Esta Cuaresma es una oportunidad para revisar cómo estamos viviendo la caridad con nuestro cónyuge, con nuestros hijos, con nuestros padres.
La caridad comienza en casa y se expande hacia el mundo.
Ayunar de lo que nos aleja de Dios
El ayuno no se reduce a privarnos de alimentos.
“Ayuna de las injusticias, ayuna de tus rencores.”
El verdadero ayuno es dejar aquello que nos aleja de Dios y de los demás. Es revisar resentimientos, dar pasos de perdón, renunciar a pequeños gustos como gesto de amor al Señor.
Son decisiones concretas que, vividas con sentido, transforman el corazón.
Un camino que recorremos juntos
Limosna, oración y ayuno.
Tres acciones que la Iglesia nos propone y que hoy vuelven a resonar en nuestra comunidad.
En Santa María de Las Condes comenzamos este camino cuaresmal con el corazón dispuesto. Que no dejemos pasar esta oportunidad. Que tracemos propósitos concretos. Que caminemos juntos hacia la Pascua fortaleciendo nuestra vida interior.
Vivamos esta Cuaresma con profundidad. Participemos en las celebraciones, celebremos la Eucaristía y hagámonos parte de este tiempo de gracia que el Señor nos regala.

