Como ya te comentábamos la semana pasada, con ocasión de nuestro 51° aniversario parroquial celebraremos los días 7, 8 y 9 de septiembre el Jubileo Circulante, que este año adquiere además un significado especial al coincidir con el Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen.
Pero ¿qué significa realmente el Jubileo Circulante? ¿Y por qué esta celebración se une de manera tan hermosa a la Coronación Pontificia de nuestra Madre y Patrona?
El Jubileo Circulante, también llamado Oración Eucarística Perpetua de las Cuarenta Horas, es una ocasión privilegiada para honrar y adorar permanentemente a Jesús Sacramentado.
Se le llama Jubileo por las indulgencias y privilegios que la Santa Sede le ha concedido.
Se denomina Circulante porque, al terminar la adoración en una iglesia, esta debe comenzar en otra de la misma ciudad, procurando que la oración se mantenga sin interrupción. De este modo, se convierte en una práctica que ha sido establecida a perpetuidad.
En cada comunidad, la celebración se extiende durante tres días, formando un Triduo Eucarístico.
Por eso, el Jubileo no es simplemente una actividad más dentro de nuestro calendario parroquial. Es una invitación a poner nuevamente a Jesús en el centro, detener nuestras actividades cotidianas y permanecer junto a Él.
Este Jubileo Circulante coincide con otro acontecimiento de enorme significado para nuestra Iglesia y para nuestra historia: el Centenario de la Coronación Pontificia de la Virgen del Carmen, ocurrida el 19 de diciembre de 1926.
En aquella ocasión, el Delegado Papal, Arzobispo Aloisio Masella, Nuncio Apostólico en Chile, coronó solemnemente la imagen por mandato del Papa Pío XI ante miles de personas. Aquel gesto fue la expresión visible de una fe profundamente arraigada en el corazón del pueblo chileno.
Al proclamar a la Virgen como Reina, Madre y Patrona, la Iglesia reconoció en María una verdad que brota de su íntima unión con Cristo. Esta es la verdad que estamos celebrando como Iglesia en Chile y por ello, también cuenta con su periodo de gracia a través de la indulgencia plenaria.
Así, el Jubileo Circulante y el Centenario de la Coronación Pontificia de la Virgen del Carmen se encuentran providencialmente en nuestro camino parroquial.
Ante Jesús Sacramentado, queremos aprender nuevamente a permanecer, escuchar, agradecer y confiar. Y junto a María, queremos renovar nuestro compromiso de seguir a su Hijo y anunciarlo con alegría.
Que esos días sean verdaderamente un tiempo de gracia para nuestra comunidad, una oportunidad para fortalecer nuestra vida espiritual y preparar el corazón para celebrar con alegría nuestros 51 años de historia parroquial.
La próxima semana profundizaremos en el significado de las indulgencias vinculadas a estos dos jubileos y en las gracias que la Iglesia nos ofrece durante este tiempo especial.
Mientras tanto, preparemos el corazón. Jesús nos espera. María nos acompaña.