"Es necesario poner a la persona humana en el centro de toda acción"



Viernes 16 de Octubre, 2020



Comentario de Nicolás Kipreos sobre Fratelli Tutti

Nicolás Kipreos, miembro de nuestra comunidad parroquial, nos comparte y prepara el camino para la lectura de la nueva Carta Encíclica del Papa Francisco "Fratelli Tutti", con una interesante reflexión que hizo tras haberla leído. 

La encíclica social del Papa Francisco nos lleva a señalar que la fraternidad y la amistad social son las vías para construir un mundo mejor, más justo y pacífico, con el compromiso de todos: pueblo e instituciones. Reafirmado con fuerza el no a la guerra y la globalización de la indiferencia.

¿Cuáles son los grandes ideales, pero también los caminos concretos a recorrer para quienes quieren construir un mundo más justo y fraterno en sus relaciones cotidianas, en la vida social, en la política y en las instituciones? Esta es la pregunta a la que pretende responder esta Carta Encíclica.

La fraternidad debe promoverse no sólo con palabras, sino con hechos que se concreten en la “mejor política”, aquella que no está sujeta a los intereses de las finanzas, sino al servicio del bien común, capaz de poner en el centro la dignidad de cada ser humano y asegurar el trabajo a todos, para que cada uno pueda desarrollar sus propias capacidades. Una política que, lejos de los populismos, sepa encontrar soluciones a lo que atenta contra los derechos humanos fundamentales y que esté dirigida a eliminar definitivamente el hambre.

En resumen, en la idea del Santo Padre se puede señalar que:

  • Los problemas globales requieren una acción global, no a la “cultura de los muros”. Debemos estar abiertos a los demás.
  • El amor construye puentes: todos estamos llamados – al igual que el buen samaritano – a estar cerca del otro, superando prejuicios, intereses personales, barreras históricas o culturales.
  • El derecho a vivir con dignidad no puede ser negado a nadie, y como los derechos no tienen fronteras, nadie puede quedar excluido, independientemente de donde haya nacido.
  • Migrantes: el derecho a buscar una vida mejor en otro lugar debe ser respetado.
  • La mejor ayuda para un pobre no es sólo el dinero, que es un remedio temporal, sino el hecho de permitirle vivir una vida digna a través del trabajo.
  • La política que se necesita es la que dice no a la corrupción, a la ineficiencia, al mal uso del poder, a la falta de respeto por las leyes. Se trata de una política centrada en la dignidad humana y no sujeta a las finanzas porque “el mercado solo no resuelve todo”: los “estragos” provocados por la especulación financiera lo han demostrado.
  • El milagro de la bondad: El verdadero diálogo, en efecto, es el que permite respetar el punto de vista del otro, sus intereses legítimos y, sobre todo, la verdad de la dignidad humana.
  • La tarea de la paz no da tregua y no termina nunca, por lo tanto es necesario poner a la persona humana, su dignidad y el bien común en el centro de toda acción. Ligado a la paz está el perdón: se debe amar a todos sin excepción, dice la Encíclica, “pero amar a un opresor no es consentir que siga siendo así; tampoco es hacerle pensar que lo que él hace es aceptable”.

 

Nicolás Kipreos



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